El método tradicional de enseñanza de la lectura era el del "silabeo".
Tras el conocimiento de las letras del alfabeto, los niños tenían que aprender todas sus combinaciones silábicas, leerlas repetidas veces de forma mecánica y en voz alta, y en ocasiones, aunque no siempre, copiarlas o escribirlas.
 
Los editores escolares publicaron numerosos silabarios siguiendo el mismo modelo de descomposición de las palabras en sílabas y ordenando los materiales de menor a mayor dificultad.
 
A los silabarios seguían los catones, manuales para que tomaban el nombre del Catón clásico y  presentaba textos todavía iniciáticos pero de mayor nivel de dificultad.
Silabarios y Catones